Frente al bosque de la Alhambra y suspendido sobre la ciudad de Granada, el proyecto explora la posibilidad de habitar un lugar cargado de memoria sin convertirla en nostalgia. La arquitectura se concibe como una mediación entre paisaje, tiempo y vida cotidiana; una intervención capaz de dialogar con la intensidad histórica del lugar desde la serenidad y la contemporaneidad.
Las viviendas se implantan sobre antiguas cuevas que permanecían ocultas bajo la ladera. Lejos de entenderlas como una preexistencia arqueológica, el proyecto las incorpora como parte activa de la experiencia doméstica. Los espacios excavados aportan profundidad, silencio e inercia térmica, construyendo una relación directa con la materia y con el paso del tiempo.
La intervención recupera elementos propios de la arquitectura tradicional granadina —la blancura de los muros, las cubiertas de teja, las alineaciones históricas y la presencia del patio— reinterpretándolos desde una mirada contemporánea. No se trata de reproducir formas heredadas, sino de prolongar su capacidad para generar lugares habitables.
Bajo el mirador del Paseo de los Mártires, el conjunto adapta cuidadosamente su escala a la topografía y al carácter doméstico del entorno. Tres volúmenes ligeramente girados evocan la presencia de las antiguas torres que históricamente ocupaban la colina, estableciendo nuevas relaciones visuales entre los Cármenes, la ciudad y el bosque.
Las viviendas buscan la intimidad del terreno. Los espacios aparecen encadenados mediante patios, cambios de nivel y ámbitos intermedios que permiten una transición gradual entre interior y exterior. La arquitectura no se enfrenta al paisaje; lo incorpora a la vida cotidiana mediante vistas enmarcadas, sombras cambiantes y la presencia constante de la vegetación.
La luz construye el recorrido de la casa. Desciende desde la cubierta y atraviesa patios, vacíos y escaleras hasta alcanzar los espacios excavados, revelando la profundidad de la arquitectura y haciendo visible el paso de las horas. Entre la masa de la tierra y la apertura hacia el horizonte, el proyecto busca un equilibrio delicado: habitar un lugar excepcional sin alterar su condición esencial.