¿Cómo proyectar una vivienda para los seres queridos?, trabajar desde el recuerdo activo, el fuego interior fundido con el espíritu del lugar son el norte en este proyecto.
El encargo arranca como un hallazgo en el número ciento treinta y ocho, empieza el proceso proyectual seleccionando el lote para el propietario.
Las peticiones originales del cliente parten de soltarse de las colindancias por cuestiones prácticas del habitar en el día a día con el mantenimiento natural de una casa y cumplir con las necesidades básicas para una familia de tres integrantes.
Entonces se fabrica el manifiesto del proyecto y obra bajo las siguientes líneas de acción: no falsear la realidad, trabajar desde el recuerdo (espacios afectivos habitables) y el accidente fortuito en la toma de decisiones. Improvisar con oficio es tocar jazz.
La partitura de la casa consiste en recorrer la vivienda perimetralmente, y entrar a un esquema de vagón de tren o un arca anclada en el paisaje, corredizas que se abren para expandir los espacios o contraerlos (sístole y diástole) el pulso de la casa. La planta baja se compone de un recibidor u oficina con baño completo y el corazón de la casa que son los espacios públicos que se filtran en toda la sección. Cocina, sala y comedor se elevan a un tapanco como estudio en la planta alta y en el último nivel un espacio polivalente como encuentro en la azotea-jardín, en eje de composición al oriente enmarcando la pirámide de Cholula con el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios.
La atmósfera tiene que ver con la densidad espacial y la memoria plástica del material, el tiempo circular dialogando con el tiempo lineal. Entender que las cosas tienen un principio y un fin con la paradoja del día y la noche, las estaciones del año. El florecer de las cosas, los detalles pequeños, la belleza, el misterio de la penumbra para encontrar el asombro en las fisuras de las ventanas, el regocijo de la luz. Habitar el tiempo.
Casa en el Fraccionamiento El Hallazgo. Zerezotla, San Pedro Cholula.