El proyecto propone la integración de diez nuevas cabañas turísticas dentro de un predio de 3,000 m² ubicado en Ferrería de Tula, Jalisco, un paisaje caracterizado por su vegetación semiárida, topografía natural y presencia histórica de bancos de cantera. La intervención parte de una premisa fundamental: construir desde el sitio y con el sitio, minimizando el impacto sobre el entorno existente y reforzando el carácter material de la región.
El conjunto se desarrolla alrededor de dos construcciones preexistentes —una cabaña principal de 250 m² y una secundaria de 80 m²— ambas edificadas originalmente en adobe y madera de pino. Lejos de competir con estas estructuras, las nuevas cabañas buscan establecer una continuidad material y atmosférica mediante una reinterpretación contemporánea de la arquitectura rural local.
La propuesta incorpora cuatro cabañas de dos niveles de 112 m² y seis cabañas de una sola planta de 65 m² destinadas a estancias cortas y vacacionales. La implantación responde directamente a las condiciones topográficas del terreno: las unidades de menor escala se despliegan en la parte baja del predio, vinculándose de manera más íntima con el paisaje y el pastizal natural; mientras que las cabañas de dos niveles se posicionan estratégicamente en las zonas más altas, permitiendo vistas abiertas hacia el entorno y una relación más cercana con las copas de los árboles existentes.
Uno de los principios centrales del proyecto es la preservación absoluta de la vegetación actual. Ningún árbol fue removido para la implantación del conjunto; por el contrario, las edificaciones y senderos fueron adaptados cuidadosamente a la configuración natural del sitio, respetando también las pendientes y los escurrimientos pluviales existentes para evitar alterar el comportamiento hidrológico del terreno durante la temporada de lluvias.
La materialidad surge directamente de las condiciones geológicas del lugar. La cantera extraída del propio predio se utiliza como acabado predominante en los muros exteriores mediante un sistema de piedra apilada en láminas irregulares de entre 5 y 8 cm de espesor sobre muros de ladrillo. Esta decisión no solo reduce el impacto asociado al transporte de materiales, sino que también otorga al conjunto una presencia monolítica y profundamente vinculada al paisaje mineral de Ferrería de Tula.
Las cubiertas inclinadas y los marcos aparentes de concreto reinterpretan la tipología tradicional de cabaña desde una lectura contemporánea, mientras que la madera aporta calidez y continuidad entre interior y exterior. Los espacios interiores privilegian la verticalidad, la iluminación natural y la conexión visual constante con el entorno inmediato, generando atmósferas de refugio silencioso inmersas en el paisaje.
El diseño de paisaje se concibe como una extensión natural del terreno existente. La propuesta evita jardines ornamentales de alto consumo hídrico y prioriza especies de bajo mantenimiento como pennisetum, romero y vegetación endémica complementada con arcillas, gravillas y roca de cantera del propio sitio. Los senderos se integran suavemente entre las pendientes naturales, permitiendo que el proyecto conserve una lectura orgánica y de bajo impacto visual.
Más que un desarrollo turístico convencional, el proyecto plantea una experiencia de ocupación sensible del territorio: una arquitectura que busca pertenecer al lugar a través de la materia, la escala y el respeto por las dinámicas naturales del paisaje.