Este proyecto comenzó con la oportunidad de intervenir un departamento dentro del Edificio Condesa, un ícono local, construido en 1911 por Thomas Gore, ubicado en la colonia Condesa, uno de los primeros desarrollos residenciales modernos de la Ciudad de México, caracterizado por su traza arbolada y su arquitectura de principios del siglo XX.
Desde el inicio entendí que se trataba de una arquitectura pensada para permanecer, capaz de absorber el paso del tiempo sin perder coherencia.
Decidí trabajar desde su estructura existente, más que proponer una transformación radical, el proyecto se apoyó en muros, vanos y alturas que ya establecían un orden claro. A partir de esta lógica, replanteamos la distribución interior para responder a las necesidades de una familia contemporánea, organizando el programa: dos recámaras, cocina y áreas de estar, sin alterar la estructura original del edificio.
Desde el inicio quisimos recuperar su lenguaje Arts & Crafts, sin convertir el espacio en un museo. Rehicimos molduras y detalles originales con precisión artesanal; restauramos marcos, puertas y fachadas para devolverles su carácter, como si el hogar pudiera recordar quién fue.
Los grandes ventanales fueron la clave: funcionan como una especie de máquina del tiempo. Desde ellos, la luz entra con una fuerza que te transporta a otra época. Esa sensación se volvió el hilo conductor del proyecto. El resultado es una vivienda que se vive en continuidad con su contexto y su historia: un espacio donde el tiempo se construye a partir de la experiencia cotidiana.
Gabriel Mancera | Mancera Estudio