La Casa Quinta del Sordo es una residencia unifamiliar concebida para una pareja de adultos y sus cuatro hijos, resultado de sus matrimonios anteriores. El diseño arquitectónico se basa en la integración de las dinámicas individuales y colectivas de sus seis habitantes.
Adulto 1 (Diseñador Gráfico): Trabaja predominantemente desde casa. Sus intereses incluyen el diseño gráfico, la colección de cómics y el entretenimiento social, manifestado en la necesidad de un espacio adecuado para recibir invitados y cenas.
Adulto 2 (Abogada): Desarrolla su actividad profesional fuera de casa. Su principal pasatiempo al llegar es la práctica del piano, requiriendo un área que garantice aislamiento acústico y una adecuada disposición espacial.
Hijos: El programa incluye a cuatro menores.
Hijas (14 y 10 años): Comparten una habitación, lo que exige una planificación que equilibre las necesidades de estudio y privacidad de distintas edades.
Hijos (12 y 8 años): Comparten un segundo dormitorio, requiriendo un diseño similarmente adaptado a sus actividades.
El proyecto se desarrolló con un enfoque de diseño centrado en el usuario, asegurando que la configuración espacial satisfaga plenamente las necesidades funcionales diarias de cada miembro de la familia. La distribución se optimizó para diferenciar claramente las áreas de trabajo (home office), ocio (sala de música y áreas sociales), y descanso (zonas privadas), fomentando una coexistencia armónica de actividades diversas.