Entendemos al Colegio de Arquitectos como una de las
principales instituciones representativas de la profesión, destinada a regular
las relaciones entre colegas, propiciar el desarrollo de un pensamiento crítico
de la producción arquitectónica y su contexto social, teniendo como fin último
el perfeccionamiento del servicio que los arquitectos brindamos a la sociedad.
Es por esto que tomamos partido por un proyecto que integre
el contexto de la ciudad mediante la transparencia, al interior del edificio,
que se convierte en una extensión del espacio público, rematando en el
auditorio, pensado no solo para tratar temas concernientes a la profesión sino
como un punto de reunión de referencia dentro del barrio donde se inserta, de
forma tal de acercar al arquitecto a la sociedad y la sociedad al arquitecto.
El proyecto se divide en tres niveles diferenciados por su
función y unificados por un vacío, hall de acceso y distribuidor, La ubicación del programa de uso más
frecuente, en planta baja favorece la accesibilidad y circulación, en el
subsuelo se ubica el auditorio semi-enterrado,
buscando minimizar el impacto que genera la volumetría de una
construcción de semejantes dimensiones en un barrio de escala baja, reduciendo así,
la proyección de sombra en los terrenos lindantes, al mismo tiempo se favorece
la acústica y acondicionamiento del mismo, por último, en planta alta se ubican
las funciones más privadas del edificio, alejadas del movimiento de personas.
Se buscó optimizar los recorridos circulatorios para
poder desarrollar diversas actividades
simultáneamente, sobre todo la afluencia de flujos masivos de personas por el
uso del auditorio, para no interrumpir las actividades normales de oficina y
permitir una evacuación rápida en caso de emergencia.
El retiro de fondo es aprovechado para la generación de un
patio vinculado con el office y parrilla que sirve como lugar de reuniones
sociales
El edificio emplea estrategias de racionalización de
recursos pasivas, la volumetría e implantación favorece la captación de luz
solar a lo largo de todo el día, por lo que en el periodo laborable la
necesidad de empleo de iluminación artificial se reduce, de igual forma el
auditorio posee lucarnas cenitales. Por otro lado esto se refuerza por el
empleo de materiales claros y brillosos que favorecen la iluminación indirecta
por rebote, de esta manera el área de oficinas se ilumina de forma natural e
indirecta, para no generar molestias visuales a los usuarios de computadoras.
La ubicación del programa de uso frecuente, en planta baja,
se protege climáticamente gracias a la
planta alta donde el sector de archivo funciona como un refuerzo de la
aislación térmica, reduciendo la necesidad acondicionamiento en estos sectores.
La vegetación al frente de la calle permite la generación de
un fuelle acústico con los vehículos de la avenida San Martin.
La cubierta está pensada también para recolectar agua de
lluvia para su empleo en baños.
Los materiales propuestos son de origen local reduciendo las
distancias necesarias para su transporte a pie de obra. La estructura se
conforma de hormigón armado a la vista, con cubierta liviana de chapa, muros exteriores
dobles, de ladrillo hueco con aislación intermedia, revocados con colores
claros y carpinterías de aluminio DVH. Las divisiones internas están pensadas
con tabiques livianos de roca yeso facilitando las modificaciones de funciones
a las cuales deberá amoldarse el edificio durante su vida útil.